Biografía

Mi nombre es Marisbelia Morales Tomodo. Soy nativa de Caracas, Venezuela. Soy la tercera hija de seis hermanos. Soy hija de padres divorciados. Soy abogada graduada en mi país natal. Me casé con un hombre estupendo, al año siguiente de haberlo conocido, con el que continúo casada y con el cual tuve un hijo maravilloso.

Mi esposo es hijo único de Italianos inmigrantes que llegaron a Venezuela. Es ingeniero graduado.  Su trabajo para una empresa multinacional nos trajo a  vivir a los Estados Unidos, lo que nos ayudó a conseguir los beneficios que este país ofrece a las familias con necesidades especiales, ya que somos padres de un joven adulto con Parálisis Cerebral, al que amamos y cuidamos desde que nació en el año 1990.

En cuanto a mi vida espiritual nací en una familia católica, fui educada en colegios de monjas. A partir de mis 30 años, sintiéndome completamente insatisfecha, comencé a participar  en talleres de crecimiento personal y Autoestima. Tomé cursos de Kinesiología, Radiestesia, Masajes, Psicobiofísica, Bioenergética, Relajación, Meditación Vipassana. También  participé en sesiones semanales con una Psicóloga y en su Centro practicaba semanalmente Bioenergética. En resumen, participaba en todo lo que tenía a mi alcance con el fin de encontrar mi mundo interior, y con el propósito de entender la percepción de la realidad que vivía, ya que constantemente sentía un sufrimiento interior, una agonía invisible.

A pesar de haberme formado en ese hogar religioso y haber pasado por diferentes denominaciones religiosas, no me interesé por estudiar y conocer la Biblia hasta mis 47 años.

Tan pronto llegué a USA en el año 1997 me integré al Mormonismo,  y a los dos años me retiré.

Me sumergí en la meditación Vipassana, el Yoga y el Budismo, donde aprendí a estar en silencio y escucharme a mí misma, y también aprendí mucho sobre las emociones y la mente inconsciente del ser humano. El establecerme en USA  me generó una crisis, siempre sentí que mi autoestima era elevada, superior y hoy día entiendo que mi “autoestima exterior” era sólo una fachada, pero interiormente tenía una voz que me decía: “no vales nada”.

Comencé a sufrir de depresión crónica, insomnio, ansiedad y ataques de pánico y fue diagnosticada como bipolar desde el año 1999 hasta el año 2004, dentro de ese periodo llena de desesperanza, consideré en terminar con ese sufrimiento de una vez por todas.

Decepcionada y cansada de buscar, un día del año 2004 tomé en mis manos la Biblia y clamé a Dios por su ayuda. Él me respondió y se reveló en mi corazón. Desde ese día mi búsqueda se hizo más intensa y poco a poco me he enamorado de Él.

Puedo decir que no conocí la Biblia hasta mis 47 años, cuando tuve esa experiencia sobrenatural con Dios leyendo las Sagradas Escrituras, y me decidí a conocerla m{as a fondo.  Así que comencé a estudiarlas por mi cuenta y no he parado desde entonces.

En el año 2011 estudié y completé en dos años Teología y Liderazgo en el Vineyard Leadership Institute (VLI) Instituto del Movimiento Vineyard. Allí comencé con mi proceso de discipulado con mi Mentor Pastor Mark Lutz, cabeza de un Ministerio de Crecimiento y Sanción en Cincinnati, Ohio. Al terminar VLI  en el 2013  decidí sumergirme en las enseñanzas del Instituto Equipping Ministries International donde hoy continúo  aprendiendo con mi Mentora Católica Nilda Goheen. También asistí en el año 2016 como oyente a las clases de Consejería Pastoral en la Universidad Cristiana de Cincinnati en la Escuela de Graduados. Hoy en día soy Ministro ordenada como Consejera Pastoral.

En todos estos años he sido una mujer que ha estado dispuesta a buscar las respuestas de todas mis emociones, a buscar el origen de mi dolor y a mejorar como ser humano para tener una vida más plena y más feliz. He vivido muchas situaciones y este es un espacio para compartir toda mi experiencia.

Mi Pasión

Encontrar el amor, que no sé en qué parte del camino perdí… porque creo fervientemente que a pesar del rechazo que a veces siento por mí misma, mi verdadera esencia es amor.

En el transcurso de mi vida he aprendido a desarrollar una vida espiritual intensa, como soy yo. En mi corazón, desde siempre, he tenido fe. He participado y practicado diferentes religiones y creencias en mi búsqueda de encontrar el amor. En el año 2004 decidí seguir las enseñanzas de Jesús de Nazaret al que considero mi maestro en la búsqueda de la transformación de mi carácter mediante el conocimiento profundo de mi propio corazón, donde creo están mis experiencias, traumas, emociones y las más profundas y arraigadas creencias .

A través de la observación y del análisis de mi vida y de las enseñanzas de mi Maestro, he encontrado ayuda, guía y  una fuerza interior para identificar y cambiar mis falsas creencias aprendidas, ubicarme en la ilusión del miedo y poder entrar en la dimensión del amor de Dios por mí, amor a los demás y lo más importante en este momento de mi camino… “amor incondicional a mí misma”.

Por esta razón mi Blog se llama “Del miedo al amor”. 

En este momento de mi vida estoy en el proceso de entender cómo yo me conformé a las creencias y regulaciones de la cultura donde crecí, para así poder transformarme, mediante la renovación de mi entendimiento, cultivando en mi mente nuevas creencias; creencias que me han llevado, de ser esclava del miedo a crear una mentalidad que realmente me llene de vida, en la certeza del amor de nuestro creador dentro de mí. ¿Cuál es mi verdadera naturaleza? El amor . Yo me esmero por conectarme con esa verdad que ha sido sepultada por las formas y maneras de pensamiento que me han separado de él.

Vivo cultivando el amor por mí misma a través del autoconocimiento, entendimiento y compasión hacia mí, para luego poder compartirlo con los demás, mi forma de vivir.

“He experimentado que cuando me determino a hacer algo por Dios, aunque sienta que me cuesta horrores el comienzo, el mismo Dios viene luego en nuestra ayuda dándonos gran alegría en aquello mismo que nos ocasionaba espanto. Jamás hay que dejar de llevar a la práctica una buena inspiración por los miedos que nos acometan, siempre que esos buenos proyectos vayan sinceramente dirigidos hacia Dios.” (Santa Teresa de Jesús)